Sunday, June 8, 2008

poesias

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POESIA PARA NIÑOS 1

La ratita Rita
tiene un vestido
de lunares blancos
y bordadillo.

Se lo compró el domingo
en el mercadillo.

Con su vestido nuevo
se va al cine
para ver una película
de espadachines.

La ratita Rita,
es una ratita fina
se peina su cola
con brillantina.

A la ratita Rita
le gusta el queso,
y se hace tortitas
para el almuerzo.

La ratita Rita está muy triste;
ha perdido el lazo que tú le diste.

¡Pobre ratita Rita,
cómo lloraba!
porque había perdido el lazo
que más le gustaba.
El ratoncito Tito
ha decidido
comprarle un lazo nuevo
para el vestido.

Será de seda blanca
y bien cosido
para que la ratita Rita no lo pierda
en un descuido.
ANTONIO AVILÉS

POESÍA PARA NIÑOS

Para mis niños.
Para ellos
y los que, como ellos,
aún tienen los ojos cargados de fantasía.

Para los que miran de frente
con la mirada fiel
del alma inocente
Para los que aún ven en el mar
un sendero pirata,
que se ha de surcar
con un parche en el ojo,
una espada que no mata
y de palo una de sus patas.

Para ellos,
por su paciencia,
por aguantar mis gritos
y mis “rabietas”.

Para que perdonen a este mayor
que dejó atrás su infancia
sin haber encontrado la inocencia.
ANTONIO AVILÉS RODRÍGUEZ

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Antonio Avilés Rodríguez

Astillas en las manos

 

A ti que más te da si el mundo se deshace en pedazos y en cada esquina

estalla una guerra, que siempre pierden los inocentes y los poetas.

Apenas tienes aliento para seguir andando…,y te piden que corras.

Apenas te sale la voz…,y estás obligado a cantar las loas de quienes, en su loca omnipotencia, inventan cada día una idea nueva para matarse o una guerra más para iniciar.

Por qué te vas a quejar si en tus oídos no resuenan los disparos

ni los llantos; si un cómodo sofá recoge tu obeso y descansado cuerpo.

De qué, si tu hijo descansa dulcemente en su cuna, ahíto de biberón y cariño;

si tienes el frigorífico repleto de ilusiones y el estómago lleno de esperanzas.

Cuál puede ser tu queja, si te dan tu voz y tu palabra

y puedes, si quieres, decir lo que piensas y callar lo que te dé la gana.

De qué, pregunto, puedes quejarte, si ves en la tele el hambre,

la guerra, la tortura y las matanzas.

Quizá, por lo único que puedas quejarte es por ellos;

pensar que tú lloras de vicio y ellos… ¡ ni llorar pueden !

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JOSE ANTONIO ROMERO

La herida.

La soledad era un cuerpo desnudo

sobre una sábana fría,

era tu cuerpo inmóvil y mi contemplación muda.

Tus ojos grises paseando

por parques decrépitos un sábado en la tarde.

La estúpida sensación de que

no necesitas a nadie que te despierte

cuando sucumbes al delirio de una pesadilla.

La soledad era un trozo de nieve en mis bolsillos,

una ola enorme y rizada

tragándose

mi mundo reducido a cien noches huecas.

Eran tus ojos grises devorando mis pies,

mordiendo mis rodillas

hasta sentir el frío tacto de una uña.

Visión de un náufrago.

He visto nuestros días juntos.

La niña dormía debajo de tus besos,

acurrucada en ti,

dejando que tu voz la meciese quedamente.

La lluvia levantaba grietas

y los años que pasé queriéndote

se me hicieron, de repente, efímeros pedazos de tarde.

Mis manos escudriñaban tu pelo,

he visto como tu tacto se impregnaba en mí.

Las mañanas olían a sol

y descubrían tu rostro entre mis sábanas.

Te he visto a ti,

poniendo parches a los días rotos

por la lluvia que levantaba grietas

y que impedía mirarnos

a los ojos.

ANTONIO AVILÉS RODRÍGUEZ

EL PARQUE DE LAS GOLONDRINAS (haikus)

1
Hechas de aire

las golondrinas rasgan

la luz del cielo.

Equilibristas,

en el viento temblando

sus vidas quedan.

Negras cuchillas,

sus afiladas curvas

en la noche cierran.

Hechas deseo

los mañanas nuevos

rezando esperan.

2

Mal herido va

el chamariz que vuela,

su sangre canta.

Sangra la rosa.

En sus albores blancos

rocío grana.

Triste el loto,

en las aguas yace

su alma rota.

Me hiere el viento,

luto rojo sus alas.

Llorando quedo

Ruiseñor, calla.

Tu silencio es blanco:

viento, loto y rosa.

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Amado Lumbela

Liverpool

He pasado por Mathew Street
y al alcanzar la entrada a La Caverna
me he adentrado al encuentro del hechizo,
pero al bajar me he sentido desplazado
y sólo he visto paredes, altavoces,
sonidos viejos al son de buscadores,
roedores de mitos, transeúntes
sedientos de la luz y la señal
que les reviva un hálito el recuerdo.

No estaban ya Los Beatles, lo sabíamos,
quedan sólo los ecos que yo quiera crear,
discos en venta, llaveros, camisetas,
revendedores de sueños y nostalgias,
atrapadores del turista emocional.

Nos esforzamos por hallar en un resquicio
algún encanto del tiempo que vibró,
inútil escarbamos las fosas enmendadas
en busca del latido
que hoy germina en cualquier otro lugar.

Es más, tengo mi luz, incansable viajera
que no me deja y alumbra a Los Beatles por igual,
a los Rolling, the Beach Boys, the Mamas and the Papas,
a mi mismo sentado en el peldaño de mi edad
subiendo mi escalera hasta el pie del escenario
donde todos cantaremos el concierto final.

*

Pequeño homenaje al Mahatma Gandhi / Homage to Mahatma Gandhi


Décadas han pasado desde que oí de ti,
un hombre delgado y decidido que decidió ser él mismo
-cielos y tierra se estremecen cuando un hombre lo hace-
mientras el mundo seguía su rumbo cotidiano
ajeno a tan excepcional nacimiento.

Luego fuiste a Gran Bretaña y a Sudáfrica,
tus hechos eran el espejo de tu lucha interior,
aquellos días duros en que gravemente enfermo
te negaste a beber leche de vaca
y recibiste palizas despiadas por no negarte a ser tú mismo,
llevándote todo ello y a cuantos te ayudaron
a la liberación de tu gran país,
aunque ese no fuera tu propósito más profundo.
Tu más profundo anhelo, lo decías sin cesar,
es aquel que compartías con Vinoba Bhave
y cada día con todos,
mostrado en tus últimas palabras:
¡Rama, Rama!

Años han pasado desde que seguí tus pasos
en España, Francia e India
conviviendo y compartiendo con tus seguidores
en los encuentros con tu amigo Lanza del Vasto y con el venerable anciano Balkoba Bhave,
tiempo que no me ha quedado vacío,
sino lleno de tu claridad
y de vuestra voluntad y sabiduría.

Canción en lengua gujarati, del estado indio de Gujarat donde nació el Mahatma:

He Bhagavan taru nam
sambhalato rahu saghaletam
gagane pavane vana upvanane
dhala khala jharane taru gan

(La copié en el ashram Shantivanam, estado de Tamil Nadu, en febrero 1983)
Ver http://www.bedegriffiths.com/shantivanam.html

Traducción al castellano:

Oh, Señor, tu nombre lo oigo en todas partes,
en el cielo, en la brisa y en el bosque,
en el jardín y en “khal, khal”,
sonido del río, oigo tu canción.

Translation into English:

Oh Lord your name I hear at every place
in the sky, breeze and forest,
in the garden and at the ‘khal khal’
sound of the stream I hear your song.

Esta canción es muy conocida y se canta en diferentes lenguas en gran parte de India.

Amado Lumbela
Hellín, 03 febrero 2008

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Amado Lumbela. Andamos nuestro aliento

Andamos nuestro aliento

Esta poesía, caminante, jamás puede morir
porque latía ya en los pretéritos del tiempo,
se cernía en los albores de los génesis
y se manifestó en el curso de las aguas
para tornar y hallarse en el eco que perdura
donde nada y todo forman el uno primigenio,
donde en el mal y el bien la mente no varía
y hallándose repleta, está vacía.

Y en esta hora que andamos nuestro aliento
por la vertiente torva que mueve nuestras sombras
hacia la luz embrionaria cegadora,
cuando igual que siempre el mundo se hace mole de divisas y poderes
donde el iluso pretende comerciar el centro de la vida,

entonces, amigo, peregrino solo que hollas el tramonte de los días,
emigrante de oriente y del poniente,
allegados de la nieve y media luna,
transeúntes todos del sol y de los hielos,

es el momento de elevarse a cantar
melodías de alegría
que espanten a los túrbidos espíritus
que inundan las conciencias corrompidas,
es el instante de andar los bosques luminosos
que cierren vuestras distancias y la mía.

Podrán aislar nuestros cuerpos del mañana
y olvidarlos en tumbas escogidas,
mas ni aun así cesará esta semilla inacabable
que a cada instante renace hueste de sí misma.

Por tanto, gente de paso, compañeros todos,
proclamémoslo a la noche como al día,
sea este nuestro oficio de armonías
en esta tierra de estancia que nos mira.

Amado Lumbela. Abrazo

Abrazo

Deja el naranjo aromas expandidos
que inundan nuestro espacio recogido
mientras tu rostro descansa en mi costado
con ojos de ensueño que no busca distancias
y en tanto tu cabello se escurre entre mis dedos
con brillos de tiempo detenido.

Fuera de aquí el mundo ruge,
corre y sangra el deseo por las calles,
se va por los caminos que se vuelve,
ceden vidas cansadas, otras vienen.

Y ante ese mar inmenso de espejismos
yo, ausente en ti, sé con certeza
que sólo nuestro abrazo es el sentido
que en esta hora abarca a toda la existencia

Posted by tomas_a in 20:42:24 | Permalink | No Comments »

Amado Lumbela. The days of Wirral

The days of Wirral

Paying no heed to the world I walk along
this stretched track of blaze in front of me,
there must be a place where I belong
branches and dust still cover it.

Time has yet soothed the primary strong thorns
by love surrounding all my air around,
but for the gleam that stands afar and calls
the softest hours my clock has gently wound.

Steady winds steer my days in Wirral
blowing the waves and weighing both my anchor,
this wintry shore spreads its highest tidal
which grows in me to sail that distant harbour.

Amado Lumbela. A veces

A veces

A veces, la poesía desciende hasta el hombre
para aclarar conceptos enfangados
entre sus cristalinas fibras de pureza,
hundiéndose entre nieblas que deben resolverse
ante la emanación de luz que estalla entre sus letras.

A veces, la poesía demacra su incólume semblante
para adentrarse en horrísonos vocablos,
cual melodía trastocada en diapasones disonantes
que inicia el retorno a la armonía plena.

A veces, la belleza atrae lo abominable
para encauzarlo hacia el vértice donde todo confluye
por fúlgidos tamices que impregnan transparencia
al oscuro caudal que llega de la tierra.

A veces, el poeta,
potencial encarnado de una existencia extrema,
toma su forma humana al final de la conciencia
para extraer señales de herméticas esferas,
y en un lenguaje frágil que pierde las esencias
derrama sobre el mundo la vida en un poema.

Posted by tomas_a in 20:41:44 | Permalink | No Comments »

Carlos H. Millán. Trabajo árboles

Trabajo árboles,
alamedas huérfanas de luz
que nunca vimos.

Memoria de tu nombre,
del tiempo inaprensible y la roca perenne,
de la tierra
(centinela inamovible del término y el origen);

memoria de los libros,
las cartas
(tu voz junto a la mía),

del tacto que deshiela el ansia solitaria de habitarte.

Antonio Avilés Rodriguez. Si el hombre es dueño

Si el hombre es dueño de la palabra,
a ella me aferro para llamarle.
A su voz y a sus sonidos,
a la inquebrantable liturgia de la conversación
y del discurso,
la suprema coalición de los vocablos,
unidos como eslabones
hasta formar el fuerte armazón de las ideas.

A su poder me agarro
con uñas de hierro,
para pedirle verdades,
para evitar la subyugación,
el claudicar de los verbos
en vacía retórica:
falsos escaparates de corazones huecos
a los que les falta el sentido
y el alma.

Si el hombre es dueño de la palabra
que la utilice para salvarse
o cargue para siempre con su culpa

Posted by tomas_a in 20:40:38 | Permalink | No Comments »

Juan Andújar Martínez. Aroma de recuerdo…

Aroma de recuerdo…
la luz dorada de las farolas
persigo en otoñales huellas vestidas
de humedad:
primeras escarchas en atardeceres de azules.
Gravita tu perfume,
pesada esencia de música y llanto dormidos
en altares pasajeros.
Suspiros de memoria ultiman vuelos ilusorios
cayendo en picado sobre atávicos
amores enmascarados.
Arrinconado el cuerpo
y colgada el alma en cualquier alero…
te espero

Prosa poética contemporánea. Amado Lumbela

El tiempo del membrillo se acaba en estos días, su color oro se desvanece hasta el nuevo aviso del otoño. Lo llevo en la retina, en el alma, en el intestino; es el amarillo de los cabellos de Lisa y un cálido desprendimiento del sol para estos días bañados de frío. No es sólo un membrillo, es parte del gran misterio de las cosas vivientes que nos acompañan en nuestro breves años. Puedes plantarlo, comerlo, estudiarlo, desmenuzarlo, microscopizarlo, genetimanipularlo, pero nunca sabrás qué es -aparte de su nombre y su composición- porque eres humano.

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Posted by tomas_a in 20:39:40 | Permalink | No Comments »